domingo, 15 de diciembre de 2013

Resignificaciones

Te pedí que resignificaras a los pájaros
en el tiempo en que salgo a vender pólizas puerta a puerta,
que nadie quiere comprar
pero de algo tenemos que vivir, me decís,
así que cuelgo la mandolina y me pongo el traje
que no es el de poeta.
Si lo hubieras hecho, resignificar,
ahora no me llamarías vago
cuando las bolsas del mundo caen.
No es la depresión, no me hables
como a un chico de 30;
soy joven para morir aún
y viejo para el rock'n'roll,
y el baterista no necesita ese tambor
excepto para esconder el ron, el rush,
las medias y la merca.
No cambies de religión,
nada más resignifiquémosla,
comprate un vestido con el ahorro para Camboriú,
retrasemos un poco la renta,
que Dios proveerá, justo como hace
con los pájaros,
si se los resignifica.

La realidad se alimenta de dolor,
de tragedia y de tristeza (no me lo decís pero sé que lo pensás)
Todos aferrados a sus statu quo
como a una balsa que hace agua
por los cuatro costados,
por lo que procuran flotar en aguas mansas,
para que dure y no sucumbir.

¿Dónde dejaste mi trineo, rosebud?,
¿dónde mi statu quo?,
de cara siempre a la imprevisibilidad de la muerte,
mi perra pekinesa me mira ahora como diciendo:
"yo no fui, ¿eh?".

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domingo, 23 de junio de 2013

No hay que avivar giles



Las mujeres ya se dieron cuenta
que ningún hombre las merecemos
y están obrando en consecuencia;
a veces yo digo cosas
para después poder pedir perdón,
lo que no deja de ser una pena.

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sábado, 22 de junio de 2013

El ajedrez del señor Spock (otro poema de amor, aunque ahora te parezca que no)



Se me puso la mente en blanco y no tuve qué decirte
cuando vos me sonreíste.
Quinientas veces se me puso la mente en blanco
y no tuve qué decirte quinientas veces
las quinientas veces que vos me sonreíste.
La próxima vez te hablaré y seremos felices.
No diré mucho, te lo prometo,
solo hablaré lo necesario,
tantos lo han discurrido todo antes,
lo que se resumía en el ajedrez del señor Spock,
aquello de que como son las cosas arriba
también son abajo (afuera, adentro),
de que por quinientas veces que te digo
entonces quinientas veces callo,
de que por quinientas veces que te pierdo,
quinientas veces te gano.
Sí, sé que nunca te fuiste,
en alguna parte de la realidad nunca lo hiciste;
sé que mientras llorabas reías,
que cuando más me odiaste más me amabas;
que mil veces te pedí perdón
y mil veces me perdonaste
y otras mil me condenaste,
que cuando acabé no pude
y que en el éxtasis te humillé.
Sé que soy tu todo y también tu nada,
Tu anverso y tu reverso y tu canto,
y tu canto y tu silencio,
tu mayor anhelo y tu peor pesadilla.
Y sé que las cosas cambian, mejoran y empeoran,
que lo único permanente es que te amo.

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martes, 5 de febrero de 2013

El bucólico y la ninfómana



Bucólico hombre busca mujer ninfómana
para consumar la pena
de ya no saber qué hacer con ella cuando la tenga.
Muchachuela de tu codicia,
cuando aún no sabés sobre tu propia capacidad
de dar y recibir;
porque de eso se trata,
de dar y recibir
dando cuenta de todas las posibilidades que te ofrece
el Kamasutra.
Mundo Kamasutra,
todas las posiciones de tu inconformidad.
Las mujeres son caramelitos
en un mundo de proto-diabéticos.
Entren y salgan
del gran circo sexual,
donde no hay mayores opciones de nada,
donde nadie toma decisiones,
donde la obsesión trata
de volverse un animal.

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